Un legado milenario

El sabor de Cartagena

Desde sus orígenes como casa de comidas en 2014, hasta hoy como restaurante gastronómico, la esencia de Magoga siempre ha sido la misma: “que todo el que entre por sus puertas sepa que está en Cartagena”.

María Gómez y Adrián de Marcos, se han propuesto recuperar ese legado milenario de sabores y técnicas que el paso del tiempo ha desdibujado para elevarlo al nivel culinario que merece.

A través de la historia, los recuerdos de infancia y las recetas tradicionales de sus abuelos, nos invitan a redescubrir las raíces culinarias de la región en un delicado juego que aúna pasado y presente.

Su empeño les ha llevado a rescatar recetas como la del scombrum, la versión más pura de la salsa garum que tanto apreciaban los antiguos romanos. O reivindicar el potencial de ingredientes tan humildes como la algarroba, con el que elaboran el chocolate de sus deliciosos petit fours.

En una carta que evoluciona con cada temporada, nunca faltan clásicos como los salazones curados presentados en un plato con la forma del submarino del cartagenero Isaac Peral.

Y es que en Magoga, cada plato, cada bocado, propone un viaje por la historia de Cartagena, sus paisajes y sus gentes.

Magoga rinde homenaje a la tradición gastronómica del Campo de Cartagena con una visión actualizada, que mima el producto local y explora los sabores de antaño

Abrazar el equilibrio

LA ARMONÍA ENTRE COCINA Y SALA

Como un oasis de paz, Magoga se encuentra en la plaza que ocupaba la antigua lonja de Frutas y Verduras de Cartagena. En su interior se respira calma y se siente la armonía que fluye entre cocina y sala.

A la sensación de tranquilidad también contribuye una decoración inspirada en el paisaje cartagenero. Los materiales naturales, los colores ocres que recuerdan a las ruinas romanas y los murales de peces invitan a disfrutar del momento y desconectar del día a día.

La exquisita atención en sala cuida con mimo hasta el más pequeño de los detalles para ofrecer una experiencia gastronómica única.

La labor en sala de Adrián de Marcos, que guía y asesora en el momento en que se necesita, es el contrapunto perfecto de la propuesta culinaria de Magoga

Mejor carta de quesos 2020

El arte del queso

Ruperto corteza lavada de San Javier, Roano azul de Lorca, Langres de champaña, pastas blandas, tortas, pastas prensadas… todos tienen su sitio en el espectacular carro de quesos de Magoga.

Formados por algunos de los mayores expertos en quesos de España, Adrián y su equipo empezaron ofreciendo seis quesos y ahora presentan en cada servicio medio centenar de las 200 variedades locales, nacionales e internacionales que cada año pasan por el restaurante.

Reconocido en 2020 con el premio Q de Quesos a la Mejor Carta de Quesos en Restauración, Adrián ya está preparando su próximo paso en este fascinante mundo: crear y experimentar con sus propias variedades.

Una bodega para soñar

Viajar a través del vino

Para disfrutar de todos los matices, texturas y aromas de la cocina de Magoga no hay mejor compañía que la de un buen vino. Las posibilidades de maridaje son casi infinitas, gracias a una bodega con más de 550 referencias cuidadosamente escogidas por Adrián de Marcos.

Grandes caldos procedentes de bodegas nacionales e internacionales comparten protagonismo con joyas locales y nuevos hallazgos de las mejores añadas. Un mapa del tesoro trazado con la pasión de un inquieto explorador, nombrado Mejor Sumiller de la Región de Murcia en 2018.

Gran conocedor de su bodega, Adrián entiende cada botella como un poema lleno de matices e historias, que él sabe transmitir para ofrecer una travesía inolvidable.

Chef

María Gómez

Nacida en Fuente Álamo (1987), pueblo de gran tradición agrícola y ganadera de la Comarca del Campo de Cartagena, recuerda como si fuera ayer a su abuela cocinando mientras ella observaba fascinada.

Sus años de formación en la Escuela de Hostelería Aiala de Karlos Arguiñano y el Basque Culinary Center le permitieron desarrollar todo su potencial. Su talento en la cocina se hizo evidente primero en Arzak y luego en El Bulli, donde aprendió junto a los mejores chefs del país el valor de la tradición culinaria y la originalidad vanguardista.

Junto a Adrián de Marcos se lanzó a la aventura con Magoga, el proyecto con el que ha hecho sus sueños realidad. Inspirada en la historia de la ciudad de Cartagena y en las vivencias de su infancia, su cocina ha sido reconocida con 1 Estrella Michelin y 2 Soles Repsol. María Gómez ya no es una cocinera prometedora, sino una realidad consolidada entre los chefs más jóvenes del país.

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Maître y Sumiller

Adrián de Marcos

Desde pequeño, Adrián de Marcos (Madrid, 1987) ha estado estrechamente vinculado al mundo de la gastronomía. A los diez años ya era el ‘cocinillas’ oficioso de su casa, y a los 19 dio el paso definitivo cuando descubrió que Karlos Arguiñano tenía una Escuela de Hostelería. Le faltó tiempo para presentarse en la sede de AIALA, en Zarautz, donde su camino se cruzó con el de María Gómez. Desde entonces, son inseparables.

Tras pasar por las cocinas de Zuberoa y Arzak, sus primeras pruebas de fuego, y ejercer como jefe de cocina en restaurantes de Madrid, lo que más deseaba era empezar su propia aventura junto a María en Cartagena. Así nació Magoga.

Allí, pronto vio la necesidad de dar un paso al frente, salir de la cocina y convertirse en jefe de sala y sumiller, haciendo honor a su lema: “hay que tratar al cliente con el mismo cariño que a una madre”. Fruto de su constante aprendizaje, en los últimos años han llegado reconocimientos como el Premio al Mejor Sumiller de la Región de Murcia y el Q de Quesos a la Mejor Carta de Quesos de Restaurante.

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